Costó, costó... Varios años. Los tubos reposaban, tristes, ojerosos, detrás de los contenedores de papel. Nadie les hacía caso. Su vida no tenía sentido. Les habían traído al Zuloaga para dar alegría, orden, belleza, a nuestra entrada, pero no había manera de que el Ayuntamiento de Tetuán, dueño del edificio, se lanzara a la increíble aventura de instalarlos...
Menos mal que, desde el proyecto Stars, insistieron, una y otra vez (como lo había hecho Juan, el anterior director, que fue quien les recibió, en su día, y también Adolfo, el actual) y, por fin, este septiembre, lo consiguieron.
Lo gracioso del tema es ver la celeridad y eficacia con la que un par de operarios bien dispuestos fueron capaces, en un ratito -ringa, ringa, zuuuum, zuuuum, ris, ras, ñeque ñeque- de instalarlos. Y no sólo los aparcabicis sino, también, otro de los regalos de Stars: los aparcapatinetes.
¡En un par de horas todo estaba listo para ser usado por nuestros queridos alumnos ciclistas y patinetistas! Qué maravilla. Ya se sabe: "La paciencia es la madre de la ciencia", "Quien la sigue, la consigue" y, sobre todo: "El que tiene padrino, se bautiza" y nosotros, afortunadamente, lo tenemos. ¡Gracias, Stars!